Hubo un tiempo mejor: en el que un juego duraba tardes enteras y no por la cantidad de contenido, sino por su dificultad y dosis infinitas de diversión. Y cuando llegaba el dulce momento de terminarlo, querías reiniciar la consola y volver a pasártelo una y otra vez con todo lo aprendido por el camino. Un tiempo en el que salían juegos como este.
Corre el año 2029 y el Emperador Garuda ha construido una fortaleza en EEUU, donde instaura su propio régimen y esta llevando el caos al país. Por ello, el famoso Clan Iga decide mandar dos de sus mejores ninjas: Hayate y Kaede, quienes deben vengar la muerte de tanta gente inocente.
La acción transcurre a lo largo de 5 niveles divididos en 15 áreas, en los que tendremos que sortear plataformas, y encontraremos multitud de ninjas, roboses ninjas y otros tipos de roboses, los cuales tendremos que despachar a fin de llegar a lo mas alto de la fortaleza de Garuda para darle lo suyo y lo de su prima.
Cada final de nivel tendremos que enfrentarnos a un jefe, exceptuando el primero y el segundo que tiene minijefe: el primero es un pegazancadillas grandullón y el segundo una roboserpiente. Por que eso sí, en variedad de enemigos no escasea, ya que al menos hemos contado 20, bien diferenciados y con distintas pautas.Jugablemente es preciso, los personajes se mueven con fluidez y es fácil hacerse con el control de ellos. La dificultad es a la acostumbrada a la época, aunque en multijugador se hace más fácil, ya que la cantidad de enemigos y vida de estos es la misma al jugarlo solo o en compañía.
Musicalmente es una delicia, tiene auténticos temazos. Nada más escuchar la canción del vídeo introductorio te entran unas ganas de jugarlo tremendas, y a lo largo del juego salen alguna que otra pieza digna para el recuerdo; de hecho el típico tarareo te lo saca con demasiada facilidad
Este par de ninjas dan diversión para rato, aunque después de acabar con esta misión se desvanecieron en las sombras para preparar su siguiente batalla... aunque debieron subir al menos 30 niveles ninja por que jamás se les ha vuelto a ver el pelo.
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